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domingo, 25 de marzo de 2018

Trilogía de la hipocresía




Bajo este título se enmascara la tercera reflexión después de mucho tiempo de descanso en embolica que fa blog, son temas atemporales,  vicios eternos que se manifiestan en la sociedad  de diverso modo.

En este caso viendo uno de tantos programas deportivos advierto la creciente publicidad de casas de apuestas en los mismos. Se podría debatir al respecto sobre la idoneidad de ejercer, o permitir, tal hábito comercial.

Personalmente opino que ya somos mayorcitos para poder elegir libremente sobre el producto que consumimos y si acaso debieran ser las autoridades gubernamentales quienes regularan productos de dudosa ética. Ya se aplica al tabaco, a la bebida… pero dónde está la línea, por qué las casas de apuestas deportivas no y los refrescos con gas sí. Ambos atentan contra la salud, uno por su potencial peligro adictivo y otro porque aumenta la tensión arterial. Ya sé que es un ejemplo demagógico pero el caso es dirimir  dónde está esa línea. Y eso se me antoja muy complicado.

Pero el caso es que la demagogía que encontráis en este planteamiento se puede aplicar a la postura de determinados opinadores respecto a la conveniencia de publicitar los portales de apuestas.

Tiempo atrás el F.C. Barcelona se planteó la posibilidad de lucir en sus camisetas publicidad de una casa de apuestas a cambio de un muy buen pellizco económico. Pero, ¡ay!, la que se lio, un puñado de opinadores oportunistas pusieron el grito en el cielo: “que eso no es ético”, “que una entidad como el Barça debe ser ejemplo para los jóvenes y no fomentar actividades de dudosa ética”, que si “dónde iremos a parar”… Total, que no se llevó a cabo el contrato y la cosa quedó ahí.

Y ahora volviendo al inicio del post veo que la mayoría de medios de comunicación (que cuentan en su plantilla laboral a esos opinadores) la mayoría de ellos periodistas, publicitan en sus empresas casas de apuestas. Obviamente ahora no dicen ni mu.

Y es que la pela es la pela,  de hipócritas está lleno el mundo,  qué poquito cuesta estar calladito…

domingo, 18 de marzo de 2018

Apología de la idiotez

Sigo en pie de guerra. No me dejan otra opción. Los medios se recrean en la crueldad y en las bajezas humanas. Y desgraciadamente, éstas  son muchas.

Cada vez estoy más convencido del principio filosófico de que el hombre es malo por naturaleza y que sólo unas normas establecidas limitan tal mezquindad quién sabe si más por un instinto de supervivencia de la especie que por creencia real.

Pero vamos, ese es otro tema. Temas más escabrosos de actualidad que me revuelven el estomago podrían plasmar esta tesis, pero me limitaré a un ejemplo, banal, fútil, e incluso cómico para desarrollar esta reflexión.

Como buen culé, estuve atento a la pantalla para animar a mi equipo en el partido de Champions contra el Chelsea inglés. El match acabó y más satisfecho que apesadumbrado di por acabada la jornada para disfrutar del merecido descanso que me permitiera afrontar el mañana con plenas garantías.

Al día siguiente prensa escrita, radio, televisión… las noticias  llegaban a mí y en el plano deportivo  me explayaba con la victoria de mi equipo. Y no fue hasta bien entrada la jornada que en cierto programa de ****** gusto y prestigio periodísticos me enteré de que en el  Nou Camp un sector minoritario de la afición había insultado a Morata (de pasado merengue) y éste había reaccionado haciendo un Hugo Sánchez, es decir acomodándose los cataplines para demostrar que los cánticos recibidos (“no tiene *****, Morata no tiene *****)  eran inciertos de  todas todas.

Valiente tontería pensé. E ipso facto cambié de canal continuando mi ronda de zapping que me había llevado a tan *****   sección deportiva.

Movido por la curiosidad indagué en la web a ver si estaba colgado el programa en cuestión y así fue. Pensé en hacer un post al respecto y para tal efecto debía visionar el programa en cuestión y poner en riesgo así mi salud mental. Pero ya se sabe, quien algo quiere algo le cuesta, y no hay bien que por mal no venga (¿era así?)…, mi intención, al margen de corroborar el tono y rigor informativo del mismo, era averiguar cuánto tiempo se dedicó a tan trascendental suceso. Y mi sorpresa fue relativa porque ni más ni menos dedicaron 12  minutos . Podría decirse que  la pluralidad de opinión existió, pero tuve la sensación de estar ante el contrato de un crédito, toda la sensatez estaba en letra pequeña, muy pequeña y la carnaza estaba en mayúsculas, subrayado, negrita… Morata hizo ese gesto una sola ocasión con dos acomodamientos de cataplines  pero en el programa contabilicé  80 tocamientos, y es que el debate en muchos minutos usaba de fondo las imágenes del deportista en tan primitivo  gesto, vamos que al acabar el programa hasta a mí me dolían los susodichos con tanto refrote genital

Luego nos quejaremos de la violencia del mundo futbolístico, pero políticas de información, mejor, entretenimiento como éstas no ayudan a mitigarla. Que sí, que personas con dos dedos de frente no se toman esta “filosofía” de actuación más que como un entretenimiento pero los medios de comunicación han de ser conocedores de que no siempre el receptor es el adecuado y que en ocasiones esta información pueda llegar, por ejemplo, a un descerebrado con una zamarra blaugrana  y que se cruce con Morata por la calle y le agreda... Evidentemente el chiringuito no será responsable de esta agresión pero si no hubiera dado el trato sensacionalista al hecho, o ni tan siquiera lo hubiera mencionado  quién sabe si esta hipotética agresión se hubiera podido evitar.

Y si extrapolamos esta reflexión a temas más trascendentales…



lunes, 12 de marzo de 2018

El pasillo futbolero

Mal andamos cuando esta sociedad confunde el señorío con la humillación. Cuando un acto que debiera ser espontáneo, sincero y amable se traduce en vejación y burla  por parte de quien lo rinde.


Y si aceptamos la premisa que el fútbol es el reflejo de la sociedad, o cuanto menos es una parte de ella misma comprenderéis lo que quiero plasmar en este escrito.

Tonterías mil envuelve el orbe del balompié, y reflexionando concluiremos que no deja de ser una válvula de escape de instintos, en ocasiones bajos, reprimidos en otros ámbitos. Vamos, que sueltan la bestia que llevan dentro. Que si celebrar un gol contra un ex equipo es un acto de ofensa y desagradecimiento para con éste…

Y la última, hubo un tiempo en que cuando algún equipo ganaba un título en el siguiente match el equipo rival le rendía reconocimiento haciéndole un pasillo. Un acto que HONRA al que lo lleva a cabo y en ningún caso lo humilla como parece que quieren propagar no sé qué ámbitos de los medios de comunicación que insultan al gremio  al llamarse a sí mismos periodistas. Convertir la  espontaneidad en obligación y la amabilidad en humillación dice muy pocos de quienes hacen tal lectura del pasillo. Que cenutrios hay muchos  y  cada vez más lo sabemos todos, pero de ahí a darles carnaza va un trecho. Y más por unos  profesionales que debieran tener la obligación de la veracidad y la responsabilidad de crear una conciencia social basada en unos valores que nos hicieran ser mejores personas.

Una cosa es la coña de una viñeta gráfica, que no pretende más que satirizar, caricarutizar la realidad. Pero otra son debates y debates de quienes recelan de esta costumbre por la vil lectura que se hace de la misma. Pero claro hay cosas que venden y otras que no, hay opiniones  que venden diarios y otras más sensatas que no consiguen tan inmediato  y vil efecto.

Así que si yo fuera entrenador de fútbol y me preguntaran que por qué no le hago el pasillo al equipo rival les contestaría de malos modos y les remitiría a este post de enrevesada prosa y cuestionable  comprensión.

Hasta otra



jueves, 30 de marzo de 2017

Sobre mitos: Eastwood vs Sabina

Decían que Gran Torino fue un homenaje de Clint Eastwood a su propio mito creado a lo largo de su filmografía como actor, sobre todo en sus primeros papeles y en especial en la saga de Harry. El director quiso despedirse de su personaje, con este film.




Y escuchando el último tema (por cierto, excelente canción) del gran Joaquín Sabina, no sé por qué, he pensado en el film antes referido, parece que Sabina diserta sobre su propio personaje, sobre ese mito que se ha creado a lo largo de su discografía.


 

 No sé si estaré en lo cierto o andaré errado.

Pero ésa es mi impresión.

Y la sombra de Leiva es alargada, ¿o no?

lunes, 6 de marzo de 2017

Dani Flaco, Luz de Gas, Barcelona, 3 de marzo 2017

Y me quité el sombrero ante el aguacero musical de Dani Flaco y su banda.


Noche de estreno en el Luz de Gas. Y es que el de Bellvitge presentaba su nuevo trabajo ante una concurrencia que llenó la sala.  Un sinfín de  asientos, mala señal (¡el rock se vive de pie!), recibía a los asistentes. Era la primera pista de lo que sería el bolo. Un cantautor acompañado de una sólida formación que ofreció un sonido límpido y contundente donde incluso el incendiario Pepu supo asumir su papel a las cuerdas ya sea con la eléctrica, la acústica, mandolina y encontrar su momento en temas que lo requerían (Esa Hora, Distrito VI), Jordi Cobre y Miguel Ballester como siempre sostuvieron con acierto la base rítmica y un pluriempleado David Sam se lo curró con los teclados  y el acordeón.

Dani tiene alma de cantautor, o al menos no consigue, o no pretende olvidarse de que es en las salas pequeñas y en bolos acústicos donde más se ha prodigado y se ha formado como músico en los directos (ains, ¡qué difícil es sostener una banda en el panorama actual). Así tomaron protagonismo  los speaks de introducción a los temas o simples chascarrillos para sostener la atención del respetable, ya de por sí atento y ávido de esta verbenas y fiestas menores. Incluso defendió dos temas en mitad del concierto, sin más apoyo que su voz y su guitarra. Fue el antes y el después, porque a partir de entonces ya todo fue subida (o bajada como prefiráis) y a los que ocupaban su asiento les fue difícil no ponerse en pie y corear su clásico rush final (Secretos de Sumario, Corazón en Bancarrota, Primavera y Esa Hora) para acabar para sorpresa de algunos (no la mía, Flaco: ¡empiezo a conocerte!) con la excelsa ranchera Versión Original.

El de L’Hospitalet ya tiene un amplio bagaje de temas y puede permitirse el lujo de dejar fuera del set list temas de indudable calidad. Nos Faltó supongo  a cada uno de los asistentes esa canción que deseábamos escuchar. Temas que pensaba que eran carne de bises (Lucy Pistolas) pierden su lugar en el equipo titular amén de otras composiciones de una belleza incontestable (El Mayor de Todos mis Miedos…). Eso sí sonaron prácticamente todos los temas de este séptimo trabajo y para mí el mejor del autor acompañados por  esos clásicos que tanto nos han hecho vibrar en citas anteriores. Acaso se echaron en falta apuestas  diferentes en temas viejos, pero, es lo que hablábamos, entre que es principio de gira y que la banda toca junta en contadas ocasiones…

En definitiva, un Dani que es más Flaco que nunca, cada vez suena más a sí mismo y son menos evidentes las influencias que le han hecho crecer como músico y llevarle a esta madurez musical que esperemos dure largo tiempo. Que sí, que a mí me gusta más que suene a banda de rock que a cantautor pero eso es como sí, por ejemplo, teñimos a Marilyn Monroe de morena, que sí, que estaría muy buena pero ya no sería Marilyn… o sí, qué sé yo, para gustos…


Y acabó la verbena y me puse el sombrero ante el aguacero, y es que fuera estaba cayendo la del pulpo, ¡cómo llovía! (y no fue culpa de Dani, que lo bordó, ¡doy fe!)

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