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lunes, 1 de noviembre de 2010

¿Teléfono móvil en 1928?

Con motivo de la edición de la película de Chaplin El Circo en dvd alguien ha advertido este fenómeno cuanto menos curioso.

Una mujer, que actúa como extra, en una escena pasa por la calle con la mano en la oreja y aguantando un artilugio mientras parece, casi es una evidencia, que habla a través de él.

Si consideramos que primer móvil data de 1978 y los walkie talkies aparecen sobre 1940, la explicación de la situación se aleja de los parétros de la lógica. Además el tamaño de los primeros artefactos era bastante mayor que el que muestra la enigmática mujer.

¿Una viajera en el tiempo?, ¿un trucaje posterior?,...

Cada cual tendrá su teoría, que no se puede desechar a priori por disparatada que parezca.

Este fin de semana he tenido ocasión de repasar la película en vídeo que tengo de El Circo y la escena no sale en el montaje original, es decir, no está en la película de 1928. Supongo que en la remasterización de la misma tuvieron acceso a desechos de la misma y esta escena han incorporado en la versión que saldrá en Dvd.





Actualización: la escena parece que no es de la película. Es una película tomada en el estreno de la film en 1928/29, de gente que acudía al estreno de The Circus. El cartel blanco de la derecha se lee " New playing Charlie Chaplin The Circus...". Es una escena pues, crónica de la época. También se dice por internet que pudiera ser que la señora utilizara un audífono. En este enlace se explica el tema y nos ilustran la teoría con el siguiente video.

domingo, 31 de octubre de 2010

EL Truc


El Truc es un juego de cartas. Se juega en Catraluña, Valencia, Argentina y otros lugares de Sudamérica. Las reglas difieren en función del lugar donde se juegue.

Os explicaré como jugamos en mi pueblo:

Baraja española, cuatro jugadores que juegan en parejas.

La jerarquía de las cartas: el tres (cualquiera que sea el palo) es la carta más alta, luego le siguen el 2, 1, 12, 11, 10, 9, 8, 7, 6, 5 y el cuatro como carta más baja.

Se reparten tres cartas por jugador y la pareja se podrá picar por señas las siguientes cartas:

3, guiñando el ojo.
2, juntando los labios.
1, levantando el hombro.

Una partida consta de tres manos, cada jugador tira una carta y cuando están las cuatro primeras en la mesa ganará la mano quien tire la carta más alta (siempre en pareja). Así lo mismo con la segunda y tercera mano hasta que los jugadores no tengan cartas. Cuando acaba la primera mano comienza la siguiente mano el jugador que ha tirado la carta más alta, si ha habido empate vuelve a salir el que había iniciado la primera mano.

Hay que ganar dos de las tres manos para anotarse un punto. En caso de empate:

Si se empata la primera mano gana la partida, el punto, el que gane la segunda mano y si persiste el empate el que gane la tercera mano (si se empatan las tres la partida no puntúa).

Si se gana la primera mano empatando cualquiera de las otras dos se gana la partida, un punto.

Los jugadores se pican las cartas y considerando las propias cartas y las que intuyan del rival podrán, cuando les toque tirar, trucar la partida haciendo así que valga dos puntos, en tal caso el rival puede retirarse si considera que puede perder la partida o aceptar el truc o subirlo a tres puntos (el rival podrá subir a cuatro y así sucesivamente)

Gana la “cama” (argot de mi pueblo el que llega a doce puntos) y la cuixa (el total del juego) el que gane dos “cames”.

Cuando una pareja llega a once puntos la pareja que va por detrás truca ya que al estar a un punto de perder la cama le da igual que sea uno o dos puntos. El equipo que va ganando debe decidir si acepta el truc considerando las cartas que tienen, picándose o hablándose entre sí aún a riesgo que el rival adivine las cartas que puedan tener en mano.

Parece simple pero no lo es tanto, es un poco como el mus pero más sencillo y dinámico.

La suerte influye pero en igualdad de cartas es importante una buena comunicación con el compañero, intuir las cartas del contrario e incluso la habilidad de hacer faroles (trucar la partida sin tener juego)

Las tácticas son más o menos generales aunque hay que saber cambiar al juego, comunicarte con el compañero sin que se entere el contrario haciendo ver que tienes buen juego,…

Si queréis otro día os cuento más estratagemas del juego en sí, aunque os advierto que como cada año he sido, hemos sido eliminados a las primeras de cambio en el torneo del pueblo. Vamos como siempre. No me considero mal jugador pero la verdad es que mi fortuna con las cartas es nula y ya se sabe cuando no hay cartas es imposible ganar (quien no se consuela es porque no quiere).

viernes, 29 de octubre de 2010

miércoles, 27 de octubre de 2010

Actualización

Esta entrada ya no tiene vigor.

He sucumbido.

Y vosotros diréis, y a mí, ¿qué?.

Pues tenéis toda la razón, pero era por actualizar el estado de la cuestión.

domingo, 24 de octubre de 2010

Educación y paciencia


La educación es un bien preciado que debemos conservar como oro en paño. No dejan de ser formulismos que ayudan a mantener la tranquilidad a la gente y no perder los nervios creando situaciones que nos acercan a la violencia.

Hay gente que abusa de la educación de los demás y nos ponen a prueba constantemente. Uno de esos casos se da con las llamadas telefónicas de empresas que pretenden vendernos algo, en muchas ocasiones son empresas de telecomunicaciones que nos instan a cambiar de compañía.

Son llamadas repetitivas a las que ni siquiera presto atención y que ignoro por sistema. Si algún día pretendo cambiar de compañía ya me ocuparé de buscar la que mejor se adecue a mis necesidades (al margen de los problemas que tendré para darme de baja). Respuestas estereotipadas sirven para deshacerme del vendedor de turno. Los receptores de mi mensaje ya debieran saber por la naturaleza y el tono de las mismas que no estoy interesado. El problema es cuando no captan el mensaje:

“Lo siento en este momento no puedo atenderle”

“pues le llamó más tarde”

“No, no se moleste, no me interesará”

“si aún no sabe qué le ofrezco”

“Ni lo sé ni me interesa, muchas gracias”

“seguro que le complacerán nuestros servicios”

“Que no joder, que no me moleste. Adiós”

Y cuelgo, al final ha conseguido que sea desagradable, cosa que no es de mi agrado, pero ha tensado demasiado la cuerda. La duración de la conversación acostumbra a variar según mi estado de ánimo. A veces es más larga y otras mi paciencia es menor. Como el caso siguiente

Acabo de trabajar, he vuelto a recibir una llamadita como la antes descrita. He templado mi “ira” y he conseguido deshacerme del interlocutor sin ser desagradable. Ya en mi domicilio me dispongo a tomar una ducha. Cabe decir que espero una llamada pero me arriesgo. Agua templadita, canción hortera de turno que tarareo mientras el agua se desliza por mi cuerpo. Relax total, el mejor momento del día y…..RING RING. Mierda, el teléfono, seguro que es X que me llama como habíamos convenido. Raudo y veloz cual gacela huyendo del leopardo me apropio de la toalla y corro al teléfono. El pasillo mojado por mis pies y:

“Diga…”

“Buenas tardes llamo de Vodafone (por ejemplo)

“Pues ya se puede usted ir a tomar viento fresco” (sustitúyase viento fresco por otras palabras menos agradables y más escatológicas)

Cuelgo y vuelvo a la ducha con una extraña sensación de desahogo y culpabilidad. Y recuerdo cuando la situación se produjo a la inversa.

En el fondo es una tesitura con la que ya cuentan, está en su sueldo.

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